La función principal del diseñador gráfico es llevar el mensaje, de una empresa u organismo, al público, buscando una respuesta determinada, normalmente bajo fines comerciales. Tras la recuperación económica, que siguió a la posguerra, esa labor se convirtió en un engaño que llevó al público al hiperconsumo.

Por ese motivo, el diseñador Ken Garland escribió el manifiesto First Things First (1964) -respaldado por diseñadores, fotógrafos y estudiantes- en el que reclamaba una actitud ética y responsable de los profesionales para con la sociedad. Más de cuatrocientos diseñadores gráficos y artistas lo firmaron, y recibió el apoyo del parlamentario Tony Benn que lo publicó en el periódico The Guardian.

“Creemos que hay cosas más importantes en las cuales podemos utilizar nuestra habilidad y experiencia. Existe señalización para las calles y edificios, libros y periódicos, catálogos, manuales de instrucciones, fotografía industrial, material educativo, películas, documentales televisivos, publicaciones científicas e industriales y todos los otros medios a través de los cuales podemos promover nuestro oficio, nuestra educación, nuestra cultura y nuestra conciencia del mundo”.

First Things First (1964)

Revisado y actualizado en el año 1999, por el colectivo Adbusters, First Things First Manifiesto 2000 fue firmado por un grupo de 33 diseñadores, directores de arte y comunicadores visuales. Con un tono ligeramente más hostil, ampliaron las preocupaciones iniciales.

“Crisis ambientales, sociales y culturales sin precedentes exigen nuestra atención. Muchas intervenciones culturales, campañas de marketing social, libros, revistas , exposiciones, herramientas educativas, programas de televisión, películas, obras de caridad y otros proyectos de diseño de información requieren urgentemente nuestra experiencia y ayuda. […] El consumismo se está ejecutando sin oposición; debe ser desafiado por la expresión de otras perspectivas, en parte, a través de los lenguajes visuales y recursos de diseño”.

First Things First (1999)

En 2014, aprovechando los 50 años de su publicación, un nuevo escrito destacó el papel de Internet durante la última década: la privacidad, la seguridad y la libertad de expresión en la web; la inclusión de los desarrolladores, programadores y otros creativos tecnológicos, entre los profesionales afectados; el carácter abierto y colaborativo de la red, permitiendo ampliar el grupo selecto de individuos que anteriormente contribuía al manifiesto.

Ken Garland explica todo en esta entrevista, realizada hace unos años por Monográfica.org.