La reclusión doméstica, derivada de la época industrial, provocó que en Mayo del 68 -en Francia- se originara un movimiento de protesta  que se caracterizó por reclamar el uso del espacio público, en un entorno pacífico y lúdico. En palabras de Gillo Drofles se trató de:

“la reconquista de la calle como escenario”.

De entre las diversas iniciativas populares, destacó el graffiti, por su inmediatez y espontaneidad.

Boa Mistura es un grupo multidisciplinar de jóvenes que abandonaron sus profesiones para apostar por aquello que les apasiona: el arte urbano. Han sabido valorar ese espíritu de recuperación de los espacios públicos y, de una manera abierta y sin intermediarios, transformar en positivos muchos de los aspectos manidos que rodean a cualquier urbe.

“Entendemos nuestro trabajo como una herramienta para transformar la calle y crear vínculos entre las personas. Sentimos una responsabilidad para con la ciudad y el tiempo en el que vivimos”.

Umarmung
Intervención en Berlín

Las intervenciones están vinculadas directamente con su entorno. Utilizan su historia y su tradición para generar los conceptos que representan en cada localización. Por ejemplo, en Berlín, frente al antiguo muro, crearon Umarmungabrazo, en alemán -, una enorme ilustración de dos amantes, tatuados con sendos emblemas, que representan el encuentro de las dos Alemanias, la del Este y la del Oeste.

O en Hamar – Noruega -, invitados a colaborar por Ecosistema Urbano, se inspiraron en los patrones textiles tradicionales de sus prendas, para adaptar un antiguo parking a su nueva condición de plaza.

Patrones textiles
Intervención en Hamar

Crossroads

Hablamos ahora de la faceta más altruista del colectivo: el arte como herramienta de cambio.

En 2011, les invitaron a participar en un programa de residencia en Ciudad del Cabo -Sudáfrica- para realizar una serie de murales en el barrio industrial de Woodstock. Formando parte del proyecto Write on Africa, con acciones sociales en los Townships -zonas de aislamiento resulantes del apartheid-, entraron en contacto con la escuela de ciclismo Velokhaya. Convertida en refugio y en centro deportivo y cultural, entrenan a los niños, inculcando valores humanos a través del deporte. Era tan importante para ellos el sentido de comunidad que, por primera vez, el proyecto adquirió carácter participativo y se realizó con la ayuda de todos.

A partir de esta experiencia, fueron conscientes del papel que juega la implicación de las comunidades en las intervenciones que realizan. Embellecer sus calles aporta un sentimiento de orgullo a cada uno de los participantes, además de generar un ambiente inspirador.

Brasilandia
Intervención en Sao Paulo

Otro claro ejemplo de ello, fue el proyecto desarrollado en Brasilândia -Sao Paulo, Brasil-. Con un recurso visual tan antiguo como es la anamorfosis -imagen deformada que cobra sentido desde un punto visual concreto-, un potente mensaje aparece en cada recoveco lleno de color de esta favela.

Durante todo este tiempo, han llevado su arte cargado de policromía, lleno de luz y vida, a distintos lugares del mundo -incluido España– y lo mejor de todo es que no parece que vayan a parar.

Imágenes obtenidas de Boa Mistura